martes, 13 de julio de 2010

VUELVE A BRILLAR LA FRASE

“TU NOSTER ES ET NOS TUI”,
“TÚ ERES NUESTRO Y NOSOTROS SOMOS TUYOS”.

La frase que protege a Salta

La imagen del Señor del Milagro, tras ser restaurada por expertos orfebres, regresa a su trono para el deleite de los fieles.


El mayor símbolo de la cultura y la fe del pueblo de Salta se encuentra nuevamente en su lugar sagrado, en la Catedral.
Tras meses de estudios, análisis y restauración preventiva, tarea encomendada por el arzobispo, monseñor Mario Cargnello, a un equipo de expertos y fieles, la imagen del Señor del Milagro regresó a su trono, restaurada.

“Trabajamos en una restauración, no en un cambio, y no sobre el Cristo, que tiene 4 siglos de antigüedad, sino en la ornamentación que lo rodea.
En mi caso, soy uno de los orfebres, junto a Francisco Flores, y trabajamos en la reparación del metal precioso, dentro de un equipo dirigido en Salta por la restauradora Dolores González Pondal”, contó Horacio Bertero.
En su momento, monseñor Cargnello informó que, “considerando la necesidad de preservar la imagen del Señor del Milagro, luego de haber observado y estudiado científicamente considerables deterioros en las fibras de la madera del ‘stipes o statículum’ (brazo horizontal de la Cruz) se retomarían los trabajos de restauración”. Las tareas comenzaron el 28 de junio.

La primera parte del estudio empezó el año pasado y estuvo a cargo de las restauradoras Dolores González Pondal y María Campero de Larrán.
Con el informe de las expertas, el arzobispo de Salta solicitó al restaurador Néstor Barrio, director del CEIRCAB (Centro de Producción e Investigación en Conservación y Restauración del Patrimonio Artístico y Bibliográfico, de la Universidad Nacional de San Martín, provincia de Buenos Aires) asesoramiento técnico.
Esto condujo a la constitución de un extenso equipo interdisciplinario que incluyó restauradores, médicos radiólogos, técnicos radiólogos, arquitectos, un dibujante, plateros, carpinteros, una fotógrafa y auxiliares de conservación.
El trabajo determinó que el madero original, de cedro, debido a su deterioro, sería reemplazado por uno de nogal estacionado.
La plateríaLa investigadora Mercedes Jimeno contó a El Tribuno que durante el siglo XIX, por directivas de Guillermo Ormaechea, se encargó el trabajo de ornamentación en plata para la imagen del Señor del Milagro al platero chileno Víctor Nazario Morales; la demora en la realización hizo que interviniese el gobernador Juan Pablo Saravia para concretar el trabajo de los rayos, “que eran diferentes a los actuales”.
Finalmente, “en 1902, en la coronación del Señor del Milagro, se mostró la rayera actual, hecha en plata; en el resto de la ornamentación se “incorporan oro y piedras preciosas donadas por la comunidad”.

Por su parte, el orfebre Horacio Bertero sostuvo que “nuestro trabajo consistió en reparar la platería.
Todo esto se hizo luego de desmontar, con los controles del equipo científico, técnico y religioso, la ornamentación que rodea al Señor y la Cruz”.Bertero describió que el mayor trabajo se realizó en la “rayera”, debido a que de los 28 rayos, 20 se encontraban dañados.
El experto reveló, además, un dato desconocido para la mayoría de los salteños: “Según mi análisis, un platero, de quien desconocemos su identidad, hizo una inscripción sobre una base de plata y letras en oro, que colocó a los pies del Cristo.
Luego de 1920, ésta se reubicó detrás de la Cruz, en su brazo.
Es interesante, pues la inscripción está escrita en latín.
Dice ‘Tu Noster es et Nos Tui’, que significa ‘Tú Eres Nuestro y Nosotros Somos Tuyos’”.
Esta oración representa el fundamento de la fe en el Señor del Milagro.

El arte de los pobladores nativos

Los primeros habitantes americanos usaron la plata desde antes del nacimiento de Cristo.

Según la mentalidad andina, el oro representaba al Sol y la plata a la Luna, y ambos eran hermano y hermana, marido y mujer, motivo por el que siempre andaban unidos.

Cuando los españoles desembarcaron en estas tierras quedaron maravillados por la profusión de adornos de oro y plata que usaban los antiguos pobladores.
Pocos se han conservado, pero aquellos que han podido encontrarse dan cuenta del delicado arte que hacían los orfebres indígenas.

Tras la conquista ibérica, la economía colonial se fundó en la minería.
Los ingresos que ésta proporcionó a la corona española y a Europa fueron fabulosos.
Enormes cantidades de plata fueron extraídas de los ricos yacimientos de Potosí, Bolivia, y enviadas a España.
Junto a la explotación intensiva del metal se desarrolló una actividad artesanal dirigida a una platería eclesial, que incluye objetos litúrgicos de plata y aplicaciones de este metal en imágenes religiosas, altares y andas procesionales; una platería casera, que comprende la elaboración de piezas de salón, de escritorio, comedor y de dormitorio, como pendientes, marcos, tarjeteros, estiletes, candelabros, jarras, bandejas, cubiertos, depósitos para contener sahumerio, chocolate, mate y productos de uso doméstico y la platería campera, que respondió a la costumbre mora de engalanar a los caballos con adornos de plata.

Dignidad y bellezaEl Concilio Vaticano II, convocado por el papa Juan XXIII e inaugurado el 11 de octubre de 1962, tuvo como fin iluminar a todos los hombres para mejorar las relaciones sociales, técnicas y culturales.
Por esto se enfatizó que María, Madre de Dios, debe ser honrada con especial culto pues está asociada al misterio salvador de Jesús.
Destacaron en el texto “Constitución Sacrosantum Concilium”, porque entre las actividades más nobles del ingenio humano están las bellas artes, principalmente el arte religioso, porque al arte sacro lo considera su cumbre.
En el documento se dice que las imágenes deben ser dignas, decorosas y bellas. Y si el tiempo las deterioró, deben ser restauradas para presentar este aspecto.
En estas obras de arte se busca que reflejen el culto que los hombres rinden a Dios, a su hijo Jesucristo y a su esposa, la Iglesia.

ENTREVISTA A HORACIO BERTERO, PLATERO

“Es una restauración, no un cambio”

El equipo que trabajó en la restauración: Dolores González Pondal, Belén Cortez, María Campero de Larrán, Malena Caro, Mercedes Jimeno, Luis Carlos Montañez, Angel Maita, Carlos Ortiz, Angel Dante Gramano, Hugo Daniel Pato, Mario Echechurre, Carlos Díaz, Omar Arnaldo Quiroga, José Alberto Aguirre.

Horacio Bertero es un orfebre especialista en plata reconocido internacionalmente.
Nació en San Antonio de Areco, Buenos Aires, y se radicó en Salta para dedicarse a una profesión que le permitió la restauración del mayor símbolo religioso de los salteños:
el Señor del Milagro.
¿Cómo surgió su participación en la restauración de la imagen del Señor del Milagro?
Mi participación se debió a algunas conversaciones que mantuve con las autoridades de la Dirección de Patrimonio de Salta y la invitación que me hicieron Mercedes Jimeno y María Larrán, para que los asesore, en lo que hace a la orfebrería, sobre qué debía restaurarse en la imagen del Señor del Milagro.
Luego obtuve la autorización del padre Víctor Hugo Díaz, de la Catedral, que se formalizo con una nota.
Según quienes me invitaron, confiaban en mi experiencia en otras restauraciones en arte religioso, en Salta y en otros países.
¿Qué se restauró?
En algún momento se comentó que se cambiaría totalmente el Cristo y que el tradicional iría al lugar donde se hace el Pacto de Fidelidad (en la platabanda del Paseo Güemes)
Trabajamos en una restauración, no en un cambio, y no sobre el Cristo, que tiene 4 siglos de antigüedad, sino en la ornamentación que lo rodea.
En mi caso, soy un orfebre junto a Francisco Flores, en un equipo dirigido por la restauradora Dolores González Pondal y Sergio Medrano, Fernando Marte (de Buenos Aires), la conservadora de la Catedral María Campero, Mercedes Jimeno de Pfister, Roberto Caro, Adolfo Larrán, Mario Bernacki, Gustavo Arias, Luis Londero y la Hermandad del Señor del Milagro.
La platería del Cristo, ¿de cuándo data?
La sagrada imagen del Señor del Milagro, en el caso específico de la platería, ha tenido algunas restauraciones con diferentes plateros; hoy en día reconocemos que hubo cinco punzones (firma de orfebres) distintos, que han hecho o restaurado diferentes partes de la ornamentación de plata.
Por ejemplo, la “rayera” (el conjunto de rayos que parten del cuerpo de Cristo) es de 1920.
La “corona” es de Esteban Velázquez, en 1938; el “cinturón”, por un platero de apellido Cáceres, hecho en 1935, aproximadamente, porque no está muy clara la fecha; la “peana”, que es la base, fue restaurada por Turletto, en 1954; la “rayera”, las orlas de nubes, los esquineros y las “cantoneras” (remates de los extremos de la Cruz) pertenecen a un punzón no identificado, circa (datación) de alrededor de 1920.
La “cartela” (base de la inscripción “INRI”) es anterior a 1920 y, probablemente, pertenezcan al mismo platero.
Este análisis lo hago por el tipo de soldadura y forjado que tiene la plata, que es característico del siglo XIX.
La parte de atrás de la Cruz tiene una banda de plata y oro; por el trazo de las letras pertenecerían al mismo platero.
En su caso, ¿qué trabajo realizó?
En el equipo observamos que en la “rayera”, que tiene 28 rayos, cada uno de ellos con cinco o seis aristas, había 20 fisuras.
Además, se habían hecho soldaduras con estaño, o en otras partes con bronce, materiales que no son compatibles con la plata.
La plata se suelda con plata.
¿Cuándo se hicieron estas soldaduras?
Eso todavía no lo podemos saber.
¿A qué se deben estos daños?
Con respecto al madero, hay que preguntarles a los especialistas en el tema.
Lo que puedo adelantar es que los análisis demostraron que la madera, que es de cedro, ya estaba dañada.
Por eso se lo reemplazará con un madero de nogal estacionado.
En lo que hace a mi trabajo, la platería, esta parte de la ornamentación es muy sensible, y, teniendo en cuenta que el Cristo se mueve todos los años sobre los hombros de los fieles, los movimientos producen algunos daños.
Sería muy diferente si el Señor del Milagro estuviera quieto, dentro de una protección de vidrio.
Pero se mueve.
Entonces, todo lo que tenía algún problema, se reparó y soldó con plata.
Esto se hizo luego de desmontar, con los controles de todo el equipo científico, técnico y religioso, la platería que rodea al Señor y la Cruz.
Mencioné antes los punzones; el primero, que es un platero desconocido, hizo una inscripción sobre una base de plata y letras en oro que antes se encontraba a los pies del Cristo, y luego de 1920 se reubicó detrás de la Cruz, en el brazo.
Es interesante, pues la inscripción está escrita en latín.
Que yo sepa, esto no se sabía antes, pero por supuesto, las especialistas Jimeno, Pondal, Larrán, tienen autoridad para dar su opinión sobre esto.
¿Y qué dice la inscripción?
“Tu Noster es et Nos Tui”, que significa “Tú Eres Nuestro y Nosotros Somos Tuyos”.
¿A qué se debe el deterioro de la platería?
El metal tiene su fatiga, el deterioro propio del paso de los años, pero lo que más afecta es el movimiento. Los metales se fatigan por tres razones:
movimiento, peso y temperatura; en este caso, el movimiento es el mayor causante de la fatiga de la plata, fruto de las vibraciones que experimenta la imagen durante la procesión anual.

El pacto sagrado

En 1844, tras los terremotos de los días 18, 26 y 27 de octubre, el sacerdote Cayetano González estableció con el pueblo de Salta el Pacto de Alianza con el Señor del Milagro.
En 1899, en ocasión de una conferencia que había reunido a la mayor parte de los obispos de América Latina en Roma, monseñor Matías Linares y Sanzetenea obtuvo del papa León XIII la autorización para coronar a la Virgen y al Señor del Milagro.
El 15 de agosto de 1902, monseñor Linares comunicó que el acto solemne se realizaría el 13 de septiembre.
Es así que los cultos del Milagro comenzaron el 1 de septiembre; la coronación reunió más de 20 mil personas.
Aquel 15 de septiembre se realizó la primera procesión con las imágenes coronadas. Los devotos ocuparon 10 cuadras.
El 25 de agosto de 1948 Salta sufrió un fuerte terremoto.
Tras el fenómeno, el Gobierno provincial y la Curia labraron un acta en la que se dejó constancia de la protección del Señor del Milagro.
El documento decía que la intensidad del terremoto fue de similar intensidad al que destruyó casi por completo la ciudad de San Juan.

1 comentario:

  1. El año pasado estuve en Lima, Perú para concretar un hulmide reconocimiento al Pueblo, las FFAA Peruanas y en especial a los camaradas aviadores militares que estuvieron en el conflicto y guerra de Malvinas apoyando con aviones Mirage, 10 en total y donde me gestionaron una reunión con quien meses después sería Cte. en Jefe de la Fuerza Aérea Peruana.

    La emoción vivida en esos días solo superado por el agradecimiento desde el Presidente y su esposa, Vicepresidente, Sec. Gral. de la Presidencia y dicho aviador que estaban esperando por 27 años el gesto argentino de reconocer su participación activa, no solo en los foros como las ONU, donde su Sec. Gral. Dr. Perez de Cuellar defendió la posición Argentina, a la par que también el Presidente Belaúnde Therry, sino con material de guerra y personal militar.

    Todo esto viene a cuento que en ese día se festejaba el Señor de los Milagros y el Presidente y su gabinete participaron a pleno de la procesión que recorre por varios días la ciudad de Lima.

    No solo nos une el mismo Libertador Gral. San Martín, sino la Fe y la Cultura Indo-hispano-criolla. Con una diferencia actual, esperando que sea por poco tiempo, nuestras autoridades no asisten al magno acontecimiento como son los Te Deum del 25-mayo( Catedral) ni del 9-julio( Tucumán), siendo el Bicentenario de 1810.

    Vcom(R) VGM Horacio Ricciardelli

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