sábado, 27 de febrero de 2010

CAMPAÑA DE ORACION

POR LOS TERREMOTOS EN CHILE Y SUS CONSECUENCIAS

Ante el dramático terremoto ocurrido en Chile y por las posibles consecuencias que pudieran sufrir otros países, ya que hay varias alertas de tsunamis, convoco a una campaña de oración pidiendo fortaleza y consuelo para quienes ya lo han perdido todo y rogando a Dios Nuestro Señor y a su Santísima Madre para que las consecuencias posteriores a este terremoto no sean las que se están previendo (En el momento de elaborar esta nota se están llevando a cabo evacuaciones en Hawai porque una enorme ola se dirige hacia ese país)


SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, EN VOS CONFÍO

"Padre Nuestro, que estás en los Cielos,
Santificado sea Tu Nombre,
Venga a nosotros Tu Reino,
Hágase Tu Voluntad,
así en la tierra como en el Cielo.

El pan nuestro de cada día dánoslo hoy,
y perdona nuestras ofensas,
así como nosotros perdonamos a quiénes nos ofenden,
y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal.

Amén."

DEJE SU COMENTARIO O TESTIMONIO DE ORACIÓN

sábado, 20 de febrero de 2010

BATALLA DE SALTA

Durante los cuatro meses que siguieron al sonado triunfo de Tucumán, se refuerzan los efectivos del ejército y se aprovisiona para hacer frente a las necesidades de la próxima campaña, que tiene por meta a Salta.

A principios de enero de 1813 el ejército se pone en marcha hacia el norte.

Ya para el 11 de febrero el grueso de las tropas había cruzado el río Pasaje.

Allí decide Belgrano que las tropas presten el juramento de fidelidad a la Asamblea General Constituyente que, con ; gran pompa, ha inaugurado sus sesiones en Buenos Aires el 31 de enero.

Por tercera vez despliega la bandera celeste y blanca ante el ejército formado.


“Éste será el color de la nueva divisa con que marcharán al combate los nuevos campeones de la patria”, les dice.

Y luego, personalmente, y en forma individual, toma juramento a los soldados.

Sobre una margen del río se yergue un árbol eminente y frondoso.

Cuando los ecos de la marcha de1 ejército se pierden a lo lejos, sobre el gigante vegetal, mudo testigo de la emocionante ceremonia, queda prendido en su tronco, una tablilla, grabada a punta de cuchillo, donde se lee Río del Juramento.

En momentos en que el ejército comandado por el general Belgrano avanzaba hacia Salta con intención de vencer a las fuerzas españolas que bajo el mando del general Pío Tristán se encontraban a la sazón, acantonados en la ciudad de Salta; se encontró con un fuerte impedimento: la desmesurada fortificación que había realizado el general español del único paso de acceso a la ciudad, el portezuelo; lo que planteaba a su jefe una disyuntiva de hierro:


entablar un combate en circunstancias desventajosísimas o desistir del propósito y retroceder.

En tales circunstancias, el 17 de febrero de 1813, el capitán Apolinario Saravia, ayudante del Gral. Belgrano comenta el General Paz en sus memorias-


“se ofreció para conducir al ejército y salvarlo, avisando al General que, como salteño y habitante de por allí, tenía conocimiento de una senda extraviada y así por nadie conocida que, pasando por el escabroso laberinto de las montañas, pues los cerros se suceden unos a espaldas de otros, y poblada de vegetación, conducía en su prolongación hacia el norte, por cosa de dos leguas entre el seno de los montes, hasta dar con una pequeña quebrada llamada de chachapoyas que desembocaba en la estanzuela de castañares, que estaba precisamente en el campo norte y lindero con la tablada de Salta, al opuesto lado de la sierra”.

El general Belgrano tras recorrer pormenorizadamente el itinerario propuesto dio órdenes de como proceder para que el ejército avance por él.


Esa noche, azotados por una lluvia espantosa, se inició la marcha de las fuerzas patriotas a través del fracturado terreno cubierto de espeso malezal, portando cincuenta carretas con pertrechos y doce piezas de artillería.

La estrechez del camino y lo torrencial de la caída de las aguas por las laderas circundantes, agudizaban las dificultades que la quebrada presentaba de por si para semejante tránsito, más, la decisión, el fervor, el Ansia de libertad que todos y cada uno de los componentes de la fuerza llevaban en su corazón, los impulsaba para que la suma de dificultades no los arredraran en su empeño e hicieran que en el amanecer del día 18 arribaran a la finca de castañares donde permanecieron hasta las 11 de la mañana del día 19, cuando iniciaron su marcha a la chacras de Gallinato.

El general Belgrano pernoctó el día 18 en una de las habitaciones de la casa de campo del Coronel Saravia, progenitor del capitán, su ayudante, que tan acertadamente había servido de guía.

Haciendo uso eficaz del color tostado de su piel, este leal oficial a quien llamaban “Chocolate Saravia”, ansioso por conocer la cantidad y calidad de las fuerzas de Tristán, tanto como las posiciones que ocupaban; vistiendo ropas similares a la de los aborígenes, arreando una recua de burros cargados de leñas marcha hacia la casa de sus padres sita en la calle Buenos Aires de la ciudad de Salta.


Su disfraz le posibilitó cruzar frente al ejército realista y llegar a destino, donde entregó la carga de leña y regresar después a castañares para informar al General y posteriormente combatir junto a él.

El ataque comenzó el día 19, a las 11 de la mañana, en la pampa de Castañares con el ataque a la posición realista por la retaguardia.


Belgrano, seriamente enfermo, había preparado un carro para efectuar en él los desplazamientos, pero a último momento pudo reponerse y montó a caballo.

A las nueve de la mañana del día 20 se desplazó el Ejército Nacional cubriendo todo el ancho de la planicie que en leve plano inclinado lleva a la ciudad.


Marchaba compacto sobre el centro con la caballería e infantería, separada por sectores, reserva plegada y dos columnas de caballería en ambos flancos.

Tristán lo esperaba fortaleciendo el lado izquierdo de su formación, pues el flanco derecho se apoyaba sobe el cerro San Bernardo, donde había distribuido una columna de tiradores que obstaculizaran las cargas sobre ese sector.

Precisamente esta disposición posibilitó al español controlar los ataques porque además de prevalecer en el llano rechazaba los avances sobre el flanco derecho por la eficaz acción de los tiradores del cerro y porque el terreno dificultaba las operaciones de caballería.

Al promediar el combate Belgrano cambió su táctica inapropiada. Movilizó la reserva, dotando de más efectivos de infantería y caballería y ordenó a Manuel Dorrego, que había reemplazado al segundo jefe Díaz Vélez, gravemente herido, atacar vigorosamente (“… lléveselos por delante…”).


Dispuso cargar simultáneamente con artillería y, luego de cruzar el campo, condujo él mismo la avanzada contra las barricadas del cerro.

Al mediodía la situación varió.


La furibunda carga de Dorrego arrasó el flanco izquierdo junto a las columnas de Zelaya, Pico, Forest y Superí (compartieron el honor de ser los primeros oficiales triunfantes de la ciudad) sostenían la persecución de las calles.

En tanto el centro y el ala izquierda patriota fue quebrando inexorablemente la resistencia.

Con la retirada cortada, los realistas vencidos retrocedieron desordenadamente quedando entrampados en el corral que circunda la ciudad, denominado Tagarete del Tineo, donde fueron diezmados por los criollos.


El tramo final de la lucha se concentró alrededor de la Plaza Mayor, mientras el desbande y la persecución eran confusos y cruentos.

La calma llegó cuando desde la iglesia de La Merced doblaron campanas por la patria anunciando la rendición incondicional del invasor.

Queda acordado que al día siguiente los soldados realistas salgan de la ciudad con los honores de la guerra, a tambor batiente y con las banderas desplegadas, y que a las tres cuadras rindan las armas y entreguen los pertrechos de guerra, quedando obligados por juramento, desde el general hasta el último tambor, a no volver a tomar las armas contra la Provincias Unidas hasta los límites del Desaguadero.


Belgrano devolverá todos los prisioneros, a cambio de igual actitud por parte de los realistas, quienes deberán entregar los prisioneros patriotas que tiene Goyeneche en el Alto Perú.

Así desfilan 2.786 hombres.


La caballería echa pie a tierra y rinde sus sables y carabinas; la artillería entrega sus cañones, carros y municiones.

Belgrano dispensa al general Tristán de la humillación de entregarle personalmente la espada, y lo abraza ante todos los presentes.

Tres banderas son los trofeos de esta victoria.


Diecisiete jefes y oficiales fueron hechos prisioneros en el campo de batalla; hubo 481 muertos, 114 heridos, 2.776 rendidos.

En total, 3.398 hombres que componían el ejército de Tristán, sin escapar uno solo.

Además, diez piezas de artillería, 2.188 fusiles, 200 espadas, pistolas y carabinas y todo el parque y la maestranza.

Luego de enterrar a los héroes del 20 de febrero de 1813, el General Manuel Belgrano colocó una humilde cruz de madera en la fosa común de los 600 guerreros muertos de ambos lados. El Gobernador Feliciano Antonio Chiclana la reemplazó, a pedido del mismo Belgrano, por otra cruz pintada de verde, con la leyenda cristiana “A los Vencedores y Vencidos”.

Las capitulaciones firmadas con Tristán, permitían a los realistas volver a sus casas, previo el juramento de no tomar nuevamente las armas contra las Provincias Unidas.


Esta lenidad en las condiciones, desató, contra Belgrano, las críticas de los partidarios de una acción enérgica. “Siempre se divierten – le escribía a Chiclana:

los que están lejos de las balas y no ven la sangre de sus hermanos…

También son esos los que critican las determinaciones de los jefes.

Por fortuna dan conmigo que me río de ellos, y hago lo que me dicta la razón, la justicia y la prudencia y no busco glorias sino la unión de los americanos y la prosperidad de la patria. . . “.

La Asamblea Constituyente, con fecha 8 de marzo, dispuso premiar a Belgrano con 40.000 pesos y un sable con guarnición de oro por el brillante triunfo obtenido. Generosamente declinó el obsequio Manuel Belgrano.


Y al hacerlo, comprometió para siempre la gratitud de Tarija, Jujuy, Tucumán y Salta, para quienes dispuso, con ese dinero, la creación de cuatro escuelas. “Que renunciar, es poseer”.

El Monumento 20 de Febrero

En el sector norte de la ciudad de Salta, se alza el Monumento a la Batalla de Salta, más conocido por los lugareños como 20 de Febrero, por ser esta la fecha en que se conmemora la victoriosa acción de armas del Gral. Belgrano en 1813.

Este monumento proyectado por el escultor Torcuato Tasso, consta de un basamento ejecutado en piedra labrada proveniente de los cerros vecinos a la ciudad, y culmina con un magnifico bronce que simboliza la Victoria en la célebre batalla.


Los relieves fundidos en bronce fueron realizados en Paris – Francia con la supervisión artística de la escultora salteña Lola Mora.

Fuente
Portal Gobierno de Salta

jueves, 11 de febrero de 2010

UN HEROE CON RECONOCIMIENTO NACIONAL

En ésta ocasión asumimos la responsabilidad de compartir el mensaje esclarecedor de la Historia, con respecto a la actuación del Gral Martín Miguel de Güemes, para que sea conocida y reconocida a nivel nacional.
En virtud de ello el análisis crítico y reflexivo tiene como centro a quién lideró a los habitantes de ésta tierra, en la lucha en defensa de la independencia del actual territorio nacional.

La ubicación geoestratégica de Salta en el centro del Virreinato del Río de la Plata le trajo prosperidad económica, poder político, vinculaciones sociales y desarrollo cultural, gozando de una situación privilegiada.

El virreynato del Perú, con su capital en Lima, era el centro del poderío hispánico en América y como era de esperarse, desde alli, vino el intento de anular el ejercicio del gobierno propio asumido por los americanos en Buenos Aires, tras el pronunciamiento de 1.810

Salta se adhirió con su posición y recursos; mientras desde Buenos Aires subieron las ejércitos para terminar con la amenaza realista, convirtiéndola en el epicentro de un prolongado y encarnizado enfrentamiento.

Las derrotas de Huaqui,Vilcapugio y Ayohuma sucesivamente, demostraron que si el objetivo era terminar con el centro del poder realista, el camino no era por estos rumbos, pués el enemigo concentraba aquí todo su poderío, con el propósito de bajar hasta Buenos Aires, para terminar con el único foco, aún en pie de la rebeldía americana.

Para defender a las Provincias Unidas del Río de la Plata y emancipar el resto de América había que abandonar ésta ruta, optando por la ofensiva por el oeste, venciendo la barrera natural de los Andes, para caer en Chile primero y en el Perú después.

Para que esto fuera viable, había que mantener la defensiva en el tradicional escenario de confrontación, el alto-peruano y el salto-jujeño, con un doble propósito.
Por un lado, para evitar el avance del enemigo y que con ello, anulara toda posibilidad de acción y por el otro, dividir su poderío en espacios distantes y distintos, a fin de impedir, que con su concentración tornara imposible la nueva opción por el oeste.
Concretada ésta etapa, operaría la ofensiva e invasión, tanto desde las Provincias Unidas del Río de la Plata, cómo desde Chile, juntándose en el Perú los ejércitos operantes, para terminar con el dominio hispánico en América.

Güemes participó activamente en uno de los frentes decisivos de la contienda, el salto-jujeño; primero liderando las avanzadas, con la misión de contener al enemigo, lográndolo con éxito y tras la derrota del grueso del ejécito en Sipe-Sipe, le fue confiada la defensa de las Provincias Unidas del Río de la Plata y la seguridad del ejército derrotado.

Los hechos históricos son muy complejos para ser obra de un hombre, evidentemente son concretados por el sujeto colectivo interviniente, el que enaltece a quien lo guía en aras de objetivos supremos.

A partir de junio de 1.816 actuó como conductor, no como comunmente escuchamos, de una montonera de gauchos desorganizados, sino del accionar de un auténtico ejército de milicias campesinas, no estable, pero sí debidamente organizado, contando para ello con un Estado Mayor, escuadrones y compañías, agrupados acorde al lugar de dónde procedían y con todos los servicios propios de un ejército en campaña.

Las acciones que llevaron adelante no respondían a la estrategia de una guerra regular con tropas de línea o veteranos, que lucharan mediante batallas campales, sino que apelaron a la guerra de recursos.
Sin recibir, ni dar batalla decisiva al enemigo: persiguiendo, acosando y castigándolo en sus posiciones y movimientos; guerra lenta y penosa, llevada adelante por hombres aunados con el paisaje en una conspiración perpetua.

Obligaron el enemigo a actuar en un vastísimo espacio, alejado de sus bases de operaciones, sin ningún apoyo logístico y enfrentado a la desgastante guerra de recursos, la que a lo largo de la Historia siempre resultó triunfante.

El espacio social en el que se desarrollaron las acciones no fue la frontera norte de las Provincias Unidas, cuyos límites en esa dirección, heredados del antiguo Virreinato estaban en el confin de la actual república de Bolivia.
Por lo que a Güemes erróneamente se le sigue llamando defensor de la frontera norte, cuando en realidad fue el supremo defensor de su independencia.

Los cientos de combates que libraron, acontecimientos de efímera duración, formaron parte de un proceso histórico, obra del sujeto colectivo, el pueblo en armas, el que luchó y murió con valor y honor por la libertad de ésta tierra y la de su gente.

El ejército regular no volvió a operar y los intentos enemigos de llegar a Buenos Aires, sólo se disiparon cuando San Martín amenazó con el desembarco en Lima.

Ahora era necesario pasar a la ofensiva, desde el centro de las Provincias Unidas del Río de la Plata avanzando hacia el norte, con el apoyo de los altoperuanos, mientras San Martín desembarcaba en Lima y desde allí se proyectaba hacia el interior, para atrapar entre ambos en un movimiento envolvente a las fuerzas enemigas.
Este desafío era de difícil ejecución, pués la guerra civil enfrentaba a las provincias hermanas, llevándolas a la disolución nacional.

Sólo se podía confiar en la demostrada eficiencia y disposición de Güemes y de quienes lo secundaban, en la larga contienda sostenida con recursos propios, por lo que San Martín lo nombró jefe del ejército, que debía accionar desde éste frente, logrando poner en marcha la avanzada que llegó a Inquisivi, en febrero de 1.821.

El enemigo asignó vital importancia a éste doble frente ofensivo de San Martín y Güemes, tratando de evitarlo por todos los medios, a fin de neutralizar el eventual avance combinado, inclinándose por decisiones extremas, tales como la de apresar o matar a Güemes, logrando lo segundo en un desesperado y último avance sobre Salta.

Tras la muerte de Güemes en el frente salto-jujeño se acordó una tregua, la que comprometió la situación de San Martín, al permitir que las fuerzas enemigas, que operaban aquí pasaran a reforzar a las del Perú, afectando el desembarco de un ejército por los puertos intermedios, las operaciones en las Sierras y las de los patriotas del Alto Perú.
Las sucesivas derrotas en éstos frentes, llevaron a San Martín a entrevistarse con Bolívar en Guayaquil, dejando en sus manos el triunfo final frente al enemigo.

Con lo expuesto quedó demostrado que Güemes constituye con San Martín y Bolívar, la trípode gloriosa sobre la que descasa la independencia americana.

En pro de la misma causa, actuaron en tres escenarios distintos: el centro de las provincias Unidas del Río de la Plata, Chile y Perú, Venezuela y Nueva Granada. Las tres campañas fueron fundamentales y se complementaron, en pro del visionario destino americano.

Pensado, no sólo en lo militar en pro de la emancipación, sino fundamentalmente en lo político, en favor de la unidad.

Los propósitos militares se cumplieron. Pero en el plano político, el resultado no figuraba en el proyecto originario: la formación de las diferentes naciones y en virtud de ello la pérdida de la base de una futura grandeza, por el menoscabo que ello significo, tanto en los recursos materiales como en los humanos.

La división, el estancamiento, el enfrentamiento y la dependencia puso a los países americanos en desventaja frente al mundo.

Para nosotros se sumó que la segregación del Alto Perú del Río de la Plata, significó que dejáramos de ser para siempre bioceánicos (Atlántico-Pacífico) y biocuenas (Del Plata -Amazonas), con las consecuencias que ésto trajo aparejadas.

La historia de Salta, ni empieza ni termina con la gesta en defensa de la independencia de la Patria, pero nuestra conciencia histórica demanda, que ésta figure en los contenidos de la Educación Argentina en todos sus niveles, éste es un desafío que debemos asumir como comunidad, por tratarse no sólo de un reconocimiento material y moral por defender durante tantos años la seguridad y la independencia del resto de las provincias hermanas, sino porque es el único camino hacia una auténtica reflexión, acerca de quienes y como somos, generando con ello nuestra identidad con respecto al país que habitamos y nuestro compromiso con su destino.

La formación de recursos humanos conscientes del devenir histórico del que son producto, es un elemento clave, para la concresión de cualquier proyecto socio-político y económico de un país, que apunta a la modernización, en el siglo XXI, en un mundo envuelto en un proceso de globalización y de crisis de los valores, que templaron el espíritu de quienes forjaron nuestra nación.

martes, 9 de febrero de 2010

LOS PUENTES DEL INKA

......"Otro día [Pizarro] ...llegó a un pueblo muy grande que está en el valle; en medio hay un río grande y furioso, tiene dos puentes juntas hechas de red, desta manera, que sacan un gran cimiento desde el agua y lo suben bien alto, y de una parte del río a otra hay unas maromas hechas de bejucos... tan gruesas como el muslo, y tiénelas atadas a grandes piedras, y de la una a la otra hay un anchor de una carreta, y atraviesan recios cordeles muy tejidos y por debajo ponen unas piedras grandes para apesgue la puente.

Por una desta pasa la gente común, y tiene su portero que pide portazgo, y por la otra pasan los señores y sus capitanes: ésta está siempre cerrada, y abriéronla para que pase el capitán y su gente, y los caballos pasaron muy bien." (Estete, 1533).

Otro día [Pizarro] ...llegó a un pueblo muy grande que está en el valle; en medio hay un río grande ..."

Esta cita de una temprana crónica española, como muchas otras, nos ilustran con cierto grado de detalle algunas de las características constructivas de estas estructuras que formaron parte de la vialidad imperial de los Incas.

Los puentes constituyeron un elemento fundamental para el trazado de los caminos en el paisaje andino, acortando largos rodeos y salvando las numerosas dificultades del espacio cordillerano.

Nuestras investigaciones arqueológicas realizadas desde hace tres años en la Quebrada del Toro pusieron en evidencia la existencia de puentes que atravesaban cárcavas y quebradas de diferentes tamaños.

Sin embargo, uno de los más espectaculares descubrimientos realizados en los últimos tiempos con relación a los puentes incaicos fue el que protagonizamos en el mes de abril del presente año en la localidad tarijeña de Ñoquera - Bolivia, a pocos kilómetros del límite con Argentina.

La misión científica Inca-Tarija estuvo liderada por el Dr. Rodolfo Raffino de la Universidad Nacional de La Plata, investigador que estudia esta cultura desde hace casi treinta años y realizó los principales aportes sobre la presencia Inca en nuestro país, participó también Diego Gobbo de esa misma universidad y quien suscribe de la Universidad Nacional de Salta.

Antecedentes

Son escasos los investigadores que se dedicaron al estudio de los puentes construidos por las culturas prehispánicas en general e Incas en particular, destacándose las obras de Squier (1877), Regal (1972) y Hyslop (1984 - 1992).
Regal (1972) clasifica a los puentes en tres grandes grupos.


1) los puentes de tablero rígido,
2) los puentes de tablero suspendido y
3) las oroyas y balsas.

Dentro de la primer clasificación distingue entre puentes de madera y puentes de piedra y, a este último, lo subdivide en tres:

1) los puentes de una luz,
2) los de varias luces y
3) los naturales de piedra.

El Puente de Ñoquera en primera instancia entraría dentro de la clasificación de "puente de una luz", no obstante, el autor se refiere en este caso a puentes de tablero rígido, es decir, estructuras formadas por un par de estribos construidos en ambos lados de la quebrada o cárcava sobre el que se apoya un tablero que "está formado por una simple losa, que cubre el vano, apoyada en estribos ya sea de piedra prolijamente labrada, o de albañilería rústica" (Regal, 1972:19).

Hyslop (1992) realiza una clasificación de los puentes que se complementa a la de Regal, pero tampoco observa en el registro arqueológico una estructura con las características constructivas del puente de Ñoquera.

Este autor clasifica a los puentes como:

1) puentes con estructura de piedras,
2) puentes con estructura de maderas,
3) puentes colgantes con estructura de fibras,
4) oroyas,
5) puentes flotantes y
6) botes de paso.

Sobre los puentes con estructuras de piedra el autor opina que los mismos "...rara vez resultaban espectaculares, dado que lo quebradizo y pesado del material no los hacía apropiados para salvar distancias de mas de uno o dos metros de luz." (Hyslop, 1992:219).

Sin embargo, menciona algunos casos especiales en los que las estructuras de piedra se utilizaron para salvar distancias mayores de dos metros, mediante la construcción de varias columnas de roca dispuestas a escasa distancia una de otra y unidas por lajas o troncos en la parte superior.

Para este tipo de puente sugiere la nomenclatura de puente con alcantarillas multicelulares, los que pueden cubrir distancias considerables, pero su altura es limitada.

Puente de Ñoquera

Vemos entonces que tanto Regal como Hyslop con relación a los puentes de piedra se refieren exclusivamente a los que el primero clasificó como de tablero rígido, con la presencia de estribos y eventuales columnas intermedias.

Las características constructivas del puente de Ñoquera no se corresponden exactamente con las clasificaciones citadas, razón por la cual se propone como una nueva variedad de puentes de una luz.

El puente de Ñoquera (Tarija) está en excelente estado de conservación debido a la técnica constructiva que le brindó la solidez y elasticidad necesarias para resistir el paso del tiempo.

Está construido con rocas de diferentes tamaños que se alternan con barro y troncos de árboles de madera dura como algarrobo y churqui.

Esta combinación de materiales para la construcción del puente lo hicieron resistente a la tracción y torsión provocada por el transito permanente de llamas y personas, como también a los movimientos sísmicos.

Tiene una altura de 9 m, un espesor de dos metros en la parte superior y 2,8 m en la base, un largo de 15 metros y posee una abertura (alcantarilla) de forma trapezoidal (base: 0,90 m; dintel: 0,80 m; altura: 1,40 m) en la base que permite el paso del agua de escorrentía de la quebrada.

Pasaron más de quinientos años del brutal colapso del estado Inca (1438-1536 d.C.) y la arqueología sigue dando a luz información obtenida de la evidencia material que perduró en el tiempo y en el espacio, que cubrió una superficie de casi dos millones de kilómetros cuadrados.

Este Rumichaka (rumi=piedra, chaka=puente) que se mantuvo intacto durante siglos representa un relicto que denota el profundo conocimiento de ingeniería logrado por las culturas precolombinas de las que tenemos mucho que aprender.
Grabado de Felipe Guamán Poma de Ayala, nativo bilingüe (1540-1620), cronista de la época colonial. Se aprecia un puente colgante que atraviesa un río y en primer plano al Gobernador Inca de los puentes.


Christian Vitry

lunes, 7 de diciembre de 2009

CAMINO DEL INCA EN LA QUEBRADA DE LAS CONCHAS

El camino a Cafayate por la Quebrada de Las Conchas es uno de los atractivos turísticos más importantes de nuestra provincia, la majestuosidad de su policromo paisaje, la interesante historia geológica y cultural, hacen de este recorrido un clásico para los viajeros.

Recientes investigaciones arqueológicas llevadas a cabo por investigadores de la UNSa en la quebrada Las Conchas, evidenciaron la existencia de un hermoso tramo de camino incaico ubicado a escasos metros de la ruta nacional 68.

Sin duda se trata de un atractivo más para el deleite de los turistas y visitantes que deseen experimentar de cerca la materialidad de estos caminos que tanto maravillaron a los españoles de la conquista como a investigadores y viajeros de todos los tiempos.
Los caminos incaicos se extendieron a lo largo de la cordillera de los Andes, desde el sur de Colombia hasta Mendoza en Argentina y Santiago en Chile, cubriendo un recorrido aproximado de 40.000 km. Debido al gran desarrollo latitudinal y altitudinal, la vialidad imperial de los Incas atravesó por los más agrestes y variados paisajes, salvando vados abismales, cruzando pantanos, lagos, desiertos, altas cumbres, empinadas laderas y tupidas selvas.

Los caminos fueron construidos con una finalidad práctica en función del tránsito pedestre de hombres y llamas, que fueron utilizadas para el traslado de minerales y productos de toda índole entre diferentes regiones del imperio.

La arquitectura vial precolombina fue, es y será motivo de admiración tanto para legos como para científicos abocados a su estudio, ya que denota un profundo conocimiento del espacio geográfico e ingeniería, ambos en perfecta comunión y armonía en relación con el paisaje.

A pesar de los miles de kilómetros de extensión y la variedad de pisos ecológicos que atravesaron, estos caminos arqueológicos poseen similitudes constructivas que los hacen característicos y distinguibles, como el ubicado recientemente en la quebrada Las Conchas.

Por ejemplo, donde el terreno era aplanado trazaban una recta perfecta, a veces de varios kilómetros como la recta de Tin Tin, actual ruta vehicular de los Valles Calchaquíes que fuera otrora camino precolombino; otro elemento distintivo fue el de unir dos puntos o localidades empleando la menor distancia posible, sin por ello olvidar u obviar la disponibilidad de agua, la menor inclinación del terreno y otras características vinculadas con la geomorfología que hoy nos sorprenden.

Las diferentes técnicas aplicadas en la construcción de estos caminos se adaptaron sobremanera a los viajeros y geoformas de cada paisaje, cuyo objetivo se orientaba a reducir a la mínima expresión el esfuerzo y desgaste físico.

El alto grado de sofisticación constructiva estuvo representado por construcciones tales como puentes fijos, puentes voladizos de madera o roca, puentes colgantes, puentes flotantes sobre lagos, escalinatas, cables carriles, rampas y enormes taludes o paredes artificiales construidas sobre precipicios y laderas abruptas, a fin de mantener la línea del camino y el nivel altitudinal.
Un poco de historia

El cronista Cieza de León comenta que "...era menester cavar por las laderas en peña viva para hacer el camino ancho y llano; todo lo cual hacían con fuego y con sus picos.

Por otros lugares había subidas tan altas y ásperas que salían de lo bajo escalones para poder subir por ellos a lo más alto, haciendo entre medias dellos algunos descansos anchos para el reposo... por estas nieves y por donde había montañas de árboles y céspedes, lo hacían llano y empedrado...y en lo poblado, junto a él, había grandes palacios y alojamiento para la gente de guerra y por los desiertos nevados y de campaña había aposentos donde se podían muy bien amparar de los fríos y de las lluvias; y en muchos lugares como es en el Collao y en otras partes había señales de sus legua que llamaban tupus y una dellas es una legua y media de Castilla".

Cabe aclarar que la Legua Colonial, según algunos estudiosos del tema, mide aproximadamente 6,3 km, esto quiere decir que un tupu equivaldría 9,45 km.
Muchas son las elogiosas citas de los cronistas, exploradores y científicos sobre esta vialidad precolombina, de la cual cabe a esta altura agregar que no fue exclusiva de los Incas, pues otras culturas andinas como por ejemplo Mochicas, Tiawanacu y Wari ya las poseían, pero fueron los Incas quienes mejoraron y adaptaron lo existente, construyeron otro tanto donde fue necesario y potenciaron toda la red vial con un sentido geopolítico y logístico estatal asombroso, hecho que no deja de sorprendernos y causar admiración.

El camino del Inca -Qhapaq ñan o Inka ñan- significaba mucho mas que una vialidad destinada al transporte de productos y personas a través de los diferentes ecosistemas del Tahuantinsuyu, representaba la presencia simbólica del poder y autoridad del Estado Inca, cuyo uso era exclusivo de sus miembros. En la quebrada del Toro, nuestras investigaciones comprobaron la existencia de numerosos puestos de observación y control distribuidos en torno al camino de manera equidistante y conectados visualmente entre sí, lo que implica que hubo un riguroso control territorial.

Los caminos estaban jalonados por Tampus o Tambos que eran los alojamientos para el Inca o los viajeros en misión oficial, funcionaban también como depósitos de comida, leña, forraje, ropas, armas y otros tantos productos necesarios para el incanato y su sistema de control estatal.

En Salta
Sobre el fértil Valle de Lerma, las serranías adyacentes orientales y occidentales, los Valles Calchaquíes y la lejana e inhóspita Puna se extienden y unen estos caminos arqueológicos generalmente sin ser advertidos por los caminantes.

Muchas montañas poseen zigzagueantes y sólidas sendas empedradas que conducen hacia los "santuarios" ubicados en las altas cumbres andinas, como el volcán Llullaillaco de 6739 metros, el Chañi de casi 6000 m, el Acay de 5716 m, el volcán Quehuar de 6130 m, entre otros.
Un investigador pionero de la "Vialidad Imperial de los Incas" (como se titula una de sus obras, publicada en 1963) fue León Strube Erdman quien con relación a la provincia de Salta comentó que "...
La prolongación de la ruta por Humahuaca y en ínea recta se presenta en los llanos de la Almona de Jujuy y de San Antonio de Perico pasando por La Caldera al valle de Lerma en toda su extensión hasta Guachipas, cuyo ramal a Pampa Grande descubrió el mismo fundador de Salta, el Licenciado Lerma.

Tres grandes comunicaciones hacia el O. posee el vasto valle de Lerma: Por la quebrada del Toro, llamada hasta el siglo pasado Quebrada del Perú, tramo cómodo a La Puna; por la quebrada de Escoipe al valle Calchaquí superior y por Las Conchas al valle Calchaquí inferior, todos recorridos por la vía principal serrana del Inca.

Hablan, asimismo, españoles de caminos existentes desde Jujuy al Siancas o Mojotoro rumbo a la llanura de Metán o Mitana donde topó Heredia, en su vuelta al Perú, con indios Keshuas. [...] Por ahí va un antiquísimo camino hasta Copolique, pueblo estación de Rosario de la Frontera a Antilla y Tucumán.

Otro camino antiguo parte de Rosario de la Frontera por el Cebilar a Candelaria y por Lampaco al Medina siguiendo los llanos de Tucumán.

"De acuerdo a la cita, el camino ubicado cerca de Cafayate sería de una de las grandes comunicaciones que vinculaban al Valle de Lerma con la región occidental o cordillerana.

El tramo de camino incaico identificado en la quebrada de Las Conchas se ubica en el paraje conocido como "Las Ventanas", pudiéndoselo observar desde el vehículo a escasos metros de la ruta.
Se trata de una rampa de 50 metros de longitud sobre una pendiente lateral que salva un desnivel de 60 metros de altitud.

Posee taludes o muros de refuerzo superiores a un metro y está construido con rocas graníticas canteadas y/o seleccionadas, que le otorgan solidez y belleza estética.

Pese a los siglos transcurridos y los fuertes procesos erosivos de la comarca, los muros que sostienen el camino se mantuvieron erguidos.

Patrimonio y turismo

La presente nota pone en evidencia un tramo de camino incaico para que la sociedad toda y los turistas puedan disfrutarlo, estos restos arqueológicos están cargados de sentido e historia que nos pertenece a todos.

La única manera de desentrañar los "misterios" que atesoran es a través de la investigación y la gestión de los recursos culturales,tendientes ambas a la racional puesta en valor, la conservación y preservación del patrimonio cultural, como también al correcto tratamiento de la información que se brinda al visitante.

Tenemos en las manos un precioso legado de nuestros antepasados y es nuestra obligación protegerlo, para que las generaciones venideras también puedan disfrutar de ellos e investigarlos con la tecnología de la época.

Posiblemente, en un futuro no muy lejano, las autoridades de la provincia señalicen el lugar indicando "Camino del Inca", pero ello no es suficiente si no se acompaña con las acciones mencionadas.

Son numerosos los tramos de caminos incaicos distinguibles en Salta, su estudio sistemático está arrojando nuevos datos para el registro arqueológico, hecho que propone una revisión para todo el ámbito andino.

Reconocerlos, permite un acercamiento a la cultura incaica, a la vez que, una lectura de los paisajes pretéritos cargados de significaciones, acercamiento que podría adquirir relevancia social, educativa, cultural y turística.



lunes, 30 de noviembre de 2009

LOS NIÑOS DEL VOLCAN LLULLAILLACO



Un importante hito en la Arqueología de Alta Montaña

"...concluido con la fiesta, llevaban las capacochas que cabía al Cuzco a la huaca de Huanacauri o a la casa del sol, y adormeciéndola, la bajaban a una cisterna sin agua, y abajo en un lado hecho depósito, la emparedaban viva, adormecida...


Las demás mandaba el Inga se llevasen a sus tierras y hiciesen lo mismo destas, privilegiando a sus padres y haciéndoles gobernadores y que hubiesen sacerdotes para que la ministrasen para la adoración que le hacían cada año, sirviendo esta capacocha de guarda y custodia de toda la Provincia."


(Hernández Príncipe, en Silverblatt, 1990)
Fueron sacrificados u ofrendados a 6.730 metros de altura, en la cumbre del legendario volcán Llullaillaco, sus tumbas, son las más altas que el hombre jamás haya construido en el planeta.
Estos niños-dioses que en su calidad de huacas o posibles mensajeros de los dioses, son los seres humanos que estuvieron más próximos a la refulgente divinidad de los Incas, el Sol.
Los "niños del Llullaillaco" causaron el asombro de todo el mundo, atónitas miradas contemplaron a través de las fotografías difundidas en el mes de abril de 1999 por la prensa, el rostro de ese niño sumergido en un sueño de cinco siglos.

Todavía a muchas personas les cuesta creer y se preguntan si las "momias" son de verdad.

En el esperado número de noviembre de la Revista National Geographic una de las estatuillas del ajuar funerario se ganó la tapa.

Finalmente se pudo ver con cierto detalle los cuerpos congelados y parte de los enseres que estuvieron soterrados durante siglos en la gélida morada, cerca del sol.

"Sembrar muertos para cosechar vivos" decían los Incas, pero ¿cuál será la verdadera interpretación de estos rituales religiosos donde se sacrificaban seres humanos?


Existen varias hipótesis que intentan explicarlos, pero el verdadero significado posibleente nunca lo sepamos.

¿Qué significa Llullaillaco?

Aparentemente se trata de un nombre compuesto por dos palabras.

Según el diccionario quechua de Gonzalez Holguin (1608), "Llulla" significa mentira, cosa engañosa, y aparente y vana o falsa.

Yaku o llaco quiere decir agua, o sea, la aguada del engaño..

Es sabido (para los andinos) que las montañas representan grandes reservorios de agua; es allí donde se producen las precipitaciones en forma de nieve, y es el lugar desde donde "milagrosamente" brotan las vertientes con el vital elemento.

Prácticamente no existen montañas que no posean surgientes de agua durante todo el año, menos aún si se trata de grandes macizos, como es el caso del majestuoso Llullaillaco.

Cuanto más alta es una montaña más importante suele ser su vertiente.

Ocurre que este volcán puneño carece de la vertiente que de él se espera.

Las recientes exploraciones realizadas en la expedición que produjo el hallazgo de las momias, indicaron que existe una "línea o cota de agua" ubicada entre los 5.500 m y 5.800 metros, donde se contabilizaron alrededor de ocho lagunas pequeñas que ofrecen el cristalino y vital líquido.

Desde el punto de vista material y ante la evidencia geográfica, esta interpretación del origen del nombre tiene bastante solidez, ya que sin duda se trata de una montaña que engaña y miente respecto al agua.

Existe otro tipo de interpretaciones respecto al topónimo Llullaillaco, que son más o menos creíbles o comprobables.

Del mismo diccionario de González Holguin se puede obtener otra posible interpretación.

Tenemos que Llullu se refiere a "una cosa tierna que nace o crece antes de endurecerse", según el investigador Johan Reinhard "Esto podría referirse a Llullaillaco como un volcán activo, donde la lava fluye como agua y luego se endurece" (Reinhard 1994).

El investigador Dick Edgar Ibarra Grasso propone como interpretación del topónimo el de "Montaña del Diablo", ya que este ser, es exclusivamente mentiroso.

Para él "yacu" (agua) no forma combinación normal con la raíz "Llullay" (infinitivo del verbo mentir), razón por la cual se debe buscar el significado en "llacu" y no en "yacu".

"Lla" es una partícula que significa que "se hace exclusivamente una cosa".

Llullaylla significaría entonces "exclusivamente mentiroso"; "cu", opina el investigador, "es partícula que significa el estado".

Por último, se puede considerar como posibilidad, lo mencionado por Felipe Guamán Poma de Ayala, en su obra "Nueva Crónica y Buen Gobierno", de fines del siglo XV y descubierta en 1908.

En la sección destinada a "Ritos y Ceremonias", Guamán Poma, habla de los "Hichezeros de Zueños" (p.253), los cuales eran llamados LLULLALAICA UMU; entre otras cosas dice "otros hichezeros hablan con los demonios y chupan y dizen que sacan enfermedades del cuerpo y que saca plata o piedra o palillos o guzanos o zapo o paxa o mays del cuerpo de los hombres y mugeres.

Estos dichos son falsos hichezeros; engaña a los yndios ydúlatras." (op.cit.).

Estos hechiceros de los sueños, brujos mentirosos, falsos o hechiceros del fuego, realizaban sus actividades en los adoratorios o lugares sagrados, tales como apachetas, montañas, vertientes u otros lugares del espacio geográfico consagrados socialmente para tal fin.

La investigadora María Cristina Bianchetti, en su libro "Cosmovisión natural de la locura" dice "El Llullallaica Umu basaba su inspiración en el fuego; y como sacerdote presidía las ceremonias dedicadas al sol, la luna y el lucero.

[...] ...trabajaba en las cuatro áreas del imperio y realizaba sus ofrendas a través del fuego, posibles luminarias encendidas en las montañas o en las pampas de la Janca,..." (p.33).

Si el Llullallaica Umu presidía las ceremonias dedicadas al sol, realizaba sus ofrendas en las montañas y apachetas, y encendía luminarias en los cerros, se puede pensar que el topónimo Llullaillaco, se refiere a esos hechiceros de los sueños, aparentemente tan importantes para los rituales precolombinos.

¿Las momias del Llullaillaco son únicas en la provincia de Salta?

Sobre este tema es necesario aclarar que Salta es la provincia argentina que posee la mayor cantidad de momias (mejor dicho cuerpos congelados) rescatadas de las altas cumbres, sumando un total de seis cuerpos sobre ocho existentes en el país.

El primer hallazgo de momias de altura se produjo en 1905, sobre la cima del nevado de Chañi a 5.900 metros de altura (límite entre Salta y Jujuy).

Ocurrió durante una expedición dirigida por el Teniente Coronel E. Pérez, que rescataran de la cumbre el cuerpo momificado de una criatura de unos cinco años de edad, envuelta en varias mantas de vivos colores y algunos objetos de madera y cerámica que formaban parte del ajuar funerario.

Esta momia fue donada en ese momento al Museo Etnográfico de Buenos Aires, en cuyo depósito permanece hasta la actualidad.

Entre 1920 y 1922, de las altas serranías cafayateñas, al sur de la provincia de Salta, se extrajo de una de las cumbres del cerro Chuscha (5.100 metros), el cuerpo momificado de una niña con un rico ajuar funerario.

Esta momia -llamada entonces la Momia de los Quilmes- por el profesor Amadeo Sirolli, tras haber estado varias décadas "desaparecida", reapareció en un museo privado de la localidad de Martínez en la provincia de Buenos Aires, donde es exhibida en la actualidad.

En 1974 a escasos metros de la cima del volcán Quehuar, sobre los 6.100 metros de altura y en el interior de una gran estructura, el Director del Centro de Investigaciones Arqueológicas de Alta Montaña de San Juan (CIADAM), Antonio Beorchia Nigris descubre el cuerpo momificado de un niño, el cual intenta recuperar del duro y congelado suelo sin tener éxito.

Años después saqueadores y buscadores de tesoros dinamitaron el sitio y destruyeron gran parte del cuerpo momificado.

En 1999, la expedición dirigida por el doctor Johan Reinhard de EEUU, el arqueólogo peruano José Antonio Chávez, y la arqueóloga argentina María Constanza Ceruti, quienes junto a un equipo de estudiantes de arqueología peruanos y argentinos rescataron parte del cuerpo que había sido profanado violentamente.

El mismo está siendo conservado en un freezer para futuras investigaciones.

Finalmente en 1999 el equipo del Dr. Johan Reinhard, co-dirigido por la Lic. María C. Ceruti, ubicó y rescató de la cima del volcán Llullaillaco, a 6.730 metros de altura, tres cuerpos de niños congelados con un hermoso y rico ajuar funerario que no había sido profanado.

El excelente estado de conservación de los mismos indica que estas son las más importantes en este sentido, los estudios que se realizarán arrojarán mucha y valiosa información sobre nuestros antepasados americanos.

¿Por qué y cómo fueron sacrificados los niños?

"...decía la muchacha acaben ya conmigo que para fiiestas (sic) bastan las que en el Cuzco me hicieron; lleváronla a un alto cerro, remate de las tierras del Inga, y hecho el depósito la bajaron a él y emparedaron viva". (Hernández Príncipe, 1601).

La precedente cita de Hernández Príncipe, un sacerdote extirpador de idolatrías de la época de la colonia, es bastante ilustrativa y está referida a la historia de Tanta Carhua, una joven aclla (elegida, virgen del Sol, mujeres especialmente preparadas para casarse con el Inca o cumplir otros roles sociales jerárquicos del sistema político imperial, incluido el de ser ofrendadas en honor al Sol-Inca) que fue sacrificada (enterrada viva) en lo alto de una montaña con motivo de la fiesta de la Capacoha o fiesta de los sacrificados, la cual se celebraba en el Cuzco durante la conmemoración estatal incaica en honor al sol, o sea el Inti Raymi.

No sabemos si los niños del Llullaillaco fueron sacrificados en este contexto, pero los relatos nos acercan bastante a una posible analogía o interpretación.

Se sabe a través de la Historia Comparada de las Religiones, que las personas sacrificadas eran seres "elegidos" como ofrendas para el mundo de los dioses, o bien como mensajeros para el "Más Allá", de allí que estén munidos de alimentos calzados y prendas para el "viaje celestial" (Schobinger, 1998).

Veamos entonces cómo era la ceremonia de la capacocha o capac-hucha.

Las acclla-capacochas viajaban centenares de kilómetros con destino al Cuzco y representaban a cada una de los cuatro suyus o "provincias" que conformaban el Tahuantinsuyu.

Transitaban por los sólidos caminos construidos por el vasto imperio, acompañadas de las huacas (ídolos o dioses adorados) más importantes de su tierra natal, integraban además la cohorte los curacas y representantes más notables (políticos y religiosos) de las provincias conquistadas.

Una vez en el Cuzco, las acllas adoraban al Sol, al Rayo y las momias de la dinastía real que eran los principales dioses.

Algunas acllas eran sacrificadas allí en honor al Sol, el resto, una vez concluidos los rituales políticos-religiosos, emprendían la retirada rumbo a su lugar de origen, donde finalmente, y en el marco de una gran celebración regional, sus vidas eran cedidas al astro rey.

Tanta Carhua, vestida como una reina ascendió junto a su séquito hasta lo alto de la montaña, allí la esperaba su última morada.

Fue adormecida con una bebida especial para la ocasión -tal vez con alcohol de chicha con otra sustancia- y depositada en su gélido mausoleo de roca junto a un suntuoso ajuar.

Una vez sellado el sepulcro y realizados todos los rituales a la usanza cuzqueña, los participantes de esta trascendental ceremonia descendían hasta sus respectivos lugares de origen.

Caque Poma, el padre de Tanta Carhua, por haber concedido su única y pequeña hija al Sol fue agraciado por el Inga, y por ello ascendido a una mayor jerarquía, papel que era extensivo para su gente y descendientes futuros.

Por su parte, Tanta Carhua, en su elevado y gélido santuario se deificó, transformándose en una huaca digna de veneración y sublime respeto, que protegía y custodiaba a toda la provincia y su vulgo.

Desde ese momento la montaña ya no fue la misma de antes, se sacralizó, quedó impregnada de un gran significado religioso, social y político, sus fuerzas se magnificaron y los beneficios redundaron en toda la población que la tenía como huaca.

¿Por qué en la cumbre de una montaña?

Las montañas fueron y son veneradas por muchas culturas en el mundo entero.

Breve y vulgarmente podemos decir que se está más cerca del cielo, donde por lo general es la morada de los dioses.

Pero profundicemos un poco sobre este tema, nuevamente teniendo en cuenta la Historia Comparada de las Religiones.

Los hombres, independientemente del lugar geográfico, organizan su espacio, lo consagran, lo cargan de significado.

Elementos naturales, acorde a las necesidades del momento, cobran mayor o menor relevancia, se crea una distinción entre lugares comunes, "profanos", diarios; y lugares "sagrados", únicos, mágicos, de uso ocasional-especial.

Entonces apreciamos que un objeto sufre una transformación sin dejar de ser él mismo ya que continúa interactuando en la naturaleza (Elíade, 1994).

Una montaña -como el ejemplo de Tanta Carhua o el mismo Llullaillaco- se sacraliza y sigue siendo una montaña, nada aparentemente la diferencia de las demás.

Pero, para quienes la sacralizaron, su realidad de montaña se transmuta en realidad sobrenatural, dejando de ser lo que era y cobrando un simbolismo particular.

Ya no está en el caos del universo, está marcando un punto fijo, un lugar en el espacio.

Esta creación social del espacio es una constante en las diferentes culturas, quienes crean y recrean el "Centro del Mundo", traspolando y reproduciendo este modelo o imagen de mundo ideal en diferentes escalas y lugares.

En esta organización o recreación del centro del mundo existen elementos que vinculan lo celestial con lo terrenal, "lo sagrado con lo profano" (Elíade, op. cit.).

Uno de estos elementos es justamente la montaña, tratándose de un fenómeno mas generalizado de lo que se suele pensar, ya que casi todas las regiones montañosas del mundo, poseen picos sagrados que son venerados a través del tiempo.

La idea generalizada parece ser que, señalan el punto mas alto del mundo (el mundo de cada cultura, el centro del mundo); en ese punto elevado se está mas cerca de los elementos adorados (sol, luna, rayos, arco iris, nubes, etc..); desde allí se tiene otra visión y perspectiva, impensada para la gente del llano.

Ascender, significa trasladarse a otro nivel, estar en otro plano (no solo geográfico, sino también simbólico), penetrar en una especie de "región pura" o "sagrada" que trasciende al mundo profano.

Estos lugares se transforman en "santuarios" o "puertas de los cielos", lugares de tránsito entre el cielo y la tierra, donde el espacio y el tiempo se sacralizan.

En su calidad de posibles mensajeros de los dioses, estos niños sacrificados en una de las cumbres más elevadas de los Andes, se encuentran en el punto ideal de partida para el encuentro con los dioses.

El culto a las montañas fue denominado "El fundamento principal de la cultura andina", al proporcionar una unidad cultural subyacente a los pueblos andinos (Bastien 1978).

Su antigüedad es obvia, ya que los rasgos básicos del culto a las montañas se han encontrado a través de todos los Andes, fue señalado en las fuentes históricas más tempranas y en las leyendas, está basado en sólidas observaciones ecológicas y se ha mantenido hasta el día de hoy con muy pocos cambios a pesar del proselitismo Cristiano.

Los descubrimientos relacionados con el culto a las montañas han probado ser aplicables también a antiguos centros ceremoniales ubicados en el llano" (Reinhard 1983).

¿De dónde vinieron los niños?

Todos los objetos que formaban parte del ajuar funerario pertenecen a la nobleza Inca, esto hace pensar que la procedencia de los niños haya sido la capital del Imperio incaico en el Perú.

Cabe la posibilidad que se hayan trasladado desde su lugar de origen hacia el Cuzco para la celebración de la Capacocha y regresado para ser sacrificados en la cima del volcán, no obstante, aparentemente no existen prendas ni objetos de culturas locales que apoyen esta suposición.

Por ejemplo, en la publicación de la National Geographic se puede apreciar un textil de brillantes colores, combinando el rojo, azul, verde y amarillo, en diferentes formas y figuras geométricas típicamente incaicas y que el autor del artículo se refiriera a tales motivos como la "clave Inca", donde hay información registrada.

Este unku (especie de camisa sin mangas) que se encontraba sobre el hombro de la niña mayor parece provenir, o por lo menos tener relación con los grupos de la costa peruana, ya que un textil idéntico (unku) fue hallado en la costa central del Perú y fechado entre 1500-1534 d.c., el que seguramente perteneció a algún alto dignatario del Inca.

Posiblemente ese sea el lugar de origen de uno de los niños.

Todavía no se realizaron estudios ni análisis comparativos de los textiles, estatuillas, keros (vasos de madera grabada), plumas, platos pato y otros elementos del ajuar funerario, con relación a otros ajuares de montaña o piezas que se encuentran en museos.

Los estudios de ADN que se realizaron indican que entre los niños no hay relación de parentesco, representando esto un dato importante y punto de partida para el planteamiento de hipótesis de trabajo.

¿Qué es una momia?

Este último tiempo se habló suficiente de las momias, pero ¿qué es una momia?, el conocido Dr. Juan Schobinger quien más trabajó sobre este tema en el país nos dice: "Según la escueta definición del diccionario, se trata de "un cadáver que se deseca sin entrar en putrefacción".

En un diccionario inglés se precisa un poco más (refiriéndose a la palabra "mummy"), al decir que se trata de "un cuerpo animal o humano desecado por exposición al sol o al aire; también aplicado a un cadáver congelado, conservado en hielo prehistórico".

El proceso de momificación puede darse, pues, tanto en forma natural como artificial; el segundo caso corresponde a pueblos prehistóricos como los recolectores y pescadores de la costa norte de Chile, entre unos 5.000 y 2.000 a. C., así como históricos, siendo el caso más conocido de éstos el de los antiguos egipcios.

Esto respondía a creencias religiosas.

Se sabe que los Incas practicaban la momificación de sus soberanos.

Sentado en cuclillas sobre palanquines, eran llevados en procesión una vez al año por la ciudad de Cuzco.

En el caso de las momias de altura -como la del Aconcagua- (y las del Llullaillaco), los factores que llevaron a su conservación han sido el frío y la sequedad del aire.

Si bien se trata de momias naturales, no hay dudas de quienes practicaban estas ceremonias conocían perfectamente este proceso, y su ubicación en alturas de más de 5.000 metros respondía al deseo de conservación de este cuerpo, convertido -por la acción ritual del sacrificio humano- en huaca, es decir, en objeto y lugar sagrados." (Schobinger. 1995).

¿Cómo es el proceso de momificación?

Para que un cuerpo se momifique en forma natural es necesario que se evapore (rápidamente) el agua contenida en sus tejidos, hecho que permite que los órganos conserven su forma original.

Al estar privados de agua, los gérmenes responsables de los procesos de putrefacción se ven prácticamente imposibilitados de actuar, razón por la cual estos cuerpos momificados se mantienen casi idénticos durante mucho tiempo, siempre y cuando se conserven las condiciones citadas.

El mayor o menor grado de conservación de los cuerpos responde a una serie de características intrínsecas y extrínsecas, por lo que no existe una regla única o un patrón que se cumpla exactamente en todos los casos.

Para graficar lo antedicho, cada montaña o lugar donde se produjo el proceso de momificación natural tiene características únicas e irrepetibles, dependiendo de la humedad, temperatura, cantidad y tipo de precipitaciones, vientos, altura sobre el nivel del mar, salinidad, condiciones químicas del terreno, y muchas otras más, sin tener en cuenta las intrínsecas que son más complejas aún.

Los doctores Leopoldo López Gómez y Juan Gisbert Calabuig, en su "Tratado de Medicina Legal" (1967) abordan con sumo detalle los aspectos técnicos del proceso de momificación natural en los cuerpos humanos, datos precisos que arrojan luz y clarifican el panorama a los neófitos que poco conocemos del tema.

Los profesionales dicen al respecto: "La momificación natural comienza en las partes expuestas del cuerpo, tales como la cara, manos y pies, extendiéndose luego, sucesivamente al resto del cadáver, incluso los órganos internos.

Conforme van afectándose las partes, se observa cómo se encogen y asumen una coloración parda, que muestra todas las transiciones desde el pardo claro hasta el negro, lo que depende de que los tejidos estén anémicos o congestionados.

Por la contracción de la piel, algunas de las células adiposas del tejido subcutáneo estallan y la grasa líquida es forzada en el tejido dérmico, que se hace más o menos traslúcido.

El globo ocular pierde su turgencia y, por tanto, su forma redondeada, haciéndose fláccido. Los órganos internos se hacen duros, se encogen de tamaño y toman igualmente una coloración pardo-oscura a negra". (...)

"El cuerpo entero disminuye de volumen, pierde peso y se hace tieso y quebradizo; si el cadáver momificado no está protegido puede quedar preservado durante muchos años.

La totalidad del proceso de momificación tiene lugar en un período de uno a doce meses, lo que depende de las condiciones ambientales y del volumen corporal; el período más corto descripto hasta el momento para un adulto ha sido de diecisiete días.".

En América precolombina -en lo que a procesos de momificación se refiere- existió una difundida tradición, con raíces temporales muy profundas.

Pensemos solamente en las momias Chinchorro del árido norte chileno, las cuales son por lejos (2.000 años aprox.) más antiguas que las egipcias y con técnicas de momificación artificial nada envidiables.

Se sabe que los Incas le rendían culto a sus difuntos, quienes eran momificados artificialmente y cuidados como si estuviesen vivos en las Panacas.

Obviamente que conocían a la perfección las diferentes técnicas aplicables para la conservación de los cuerpos. Pensar que el buen estado de conservación de las momias halladas en las altas cumbres andinas es fruto de la casualidad, es ignorar toda una tradición muy antigua y difundida de los pueblos andinos.

Hallazgos de momias en los Andes. Pasado, presente y futuro

Los descubrimientos de cuerpos congelados y santuarios de altura en las altas cumbres andinas se vienen produciendo desde hace un siglo, pero recién en los últimos cinco años, éstos, dejaron de ser "hallazgos" casuales de arrieros o montañistas, para convertirse en hallazgos causales producidos por profesionales arqueólogos a través de excavaciones sistemáticas y fuertes financiaciones.

El siguiente listado reproduce la cronología de los descubrimientos de cuerpos congelados en la cordillera de los Andes:


AÑO MONTAÑA UBICACIÓN OBSERVACIONES

1896 y 1898 Chachani Sur de Perú Saqueado y perdido

1905 Chañi Salta-Jujuy / Argentina

1922 Chuscha Salta / Argentina

1954 El Plomo Chile Central

1963/1965 Pichu Pichu sur de Perú

1964 El Toro San Juan/Argentina Dr. Juan Schobinger

1965 Coropuna (sur de Perú) Dinamitad

1974 Quehuar (Salta/Argentina) Dinamitado/Extraído en 1999

1977 Esmeralda (Norte de Chile) 2 cuerpos

1985 Aconcagua (Mendoza) Dr. Juan Schobinger

1995 Ampato (sur de Perú) 4 cuerpos Reinhard-Chavez

1996 Sara Sara suroeste de Perú) (Reinhard-Chavez

1998 Misti (sur de Perú 6 cuerpos Reinhard-Chavez

1999 Llullaillaco (Salta/Argentina) 3 cuerpos Reinhard-Ceruti

Los datos precedentes nos indican que durante un siglo se produjeron hallazgos de cuerpos congelados en 14 montañas, 6 argentinas, 2 chilenas y 6 montañas peruanas, de las que se extrajeron un total de 25 cuerpos.

De los catorce hallazgos solo seis fueron excavaciones dirigidas por profesionales.

De los 25 cuerpos, 15 se extrajeron en los últimos 5 años.

Desde 1896 hasta 1985, se extrajeron 9 cuerpos en toda la cordillera, entre 1995 y 1999, la cantidad de cuerpos extraídos ascendió a 15.

En Perú, en el lapso de 4 años se extrajeron 11 cuerpos.

Todas estas expediciones fueron financiadas por la National Geographic, una revista de divulgación con una tirada de millones de ejemplares, distribuidos por todo el mundo en varios idiomas, sin contar las páginas web de Internet, al cual tienen acceso mayor cantidad de personas.

Indudablemente el casual encuentro del cuerpo de "Juanita" en el nevado de Ampato y las posteriores excavaciones en esa montaña del sur de Perú, marcan un hito trascendental en la historia de la arqueología de alta montaña.

Tan trascendental e importante como peligroso, en lo que a protección del patrimonio se refiere.

La desmedida difusión periodística que tiene este tipo expediciones y hallazgos, pone en peligro el legado patrimonial que durante siglos permaneció en las altas cumbres andinas.

Nadie duda de la importancia científica del hallazgo, ni de la cantidad de información que aportan y aportarán las excavaciones sistemáticas en los santuarios de altura, tampoco sobre la labor de los profesionales responsables de tales trabajos; pero para aquellos que se preocupan y trabajan por la conservación y preservación del patrimonio arqueológico (me incluyo), el panorama resulta ser no muy prometedor.

Hasta 1985, como se dijo anteriormente, los hallazgos fueron fortuitos y las intervenciones de los arqueólogos (1964 y 1985: Dr. Schobinger) se realizaron siguiendo las técnicas de la llamada Arqueología de Rescate, donde de manera expeditiva se extraen los objetos arqueológicos de su contexto, registrando con el mayor grado de detalle posible la información de la excavación.

Luego del descubrimiento de "Juanita", se habla de una "Arqueología de Rescate Preventivo" (Ceruti, 1999), donde se intenta rescatar los objetos arqueológicos en su contexto original, antes que saqueadores los destruyan.

La actividad de los saqueadores o huaqueros no tiene descanso ni mayores impedimentos, pero en el caso concreto de la provincia de Salta en el noroeste argentino, la profanación de santuarios de altura (de acuerdo a investigaciones personales) está circunscripta en el tiempo y el espacio, habiéndose detenido hace aproximadamente una década.

Al decir que se "detuvo" se está haciendo referencia a sitios que fueron dinamitados o excavados (entre las décadas de 1970 y 1980) como el caso del Volcán Quehuar, el nevado de Acay, el cerro Saladillo, el cerro Macón, el volcán Socompa y el nevado de Castillo, entre los más alterados y conocidos.
Si realizar una excavación de "Rescate Preventivo" ocasiona tal revuelo en la sociedad, y el patrimonio se transforma en un botín de intereses políticos y económicos de diferentes sectores y despierta la codicia popular que hipoteca el legado nuestros antepasados, uno debe preguntarse

¿no es peor el remedio que la enfermedad?.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

LOS INCAS: COMUNICACION Y CONTROL TERRITORIAL

EN LA QUEBRADA DEL TORO

"Conocedores profundos de la orografía del país, y de los puntos visibles para la conexión visual de quebrada a quebrada y de valle a valle, las hogueras encendidas en el Cuzco iban transmitiendo la noticia sobre las cumbres andinas hasta llegar a los extremos límites del territorio." (Emilio Romero, 1949).

A medida que avanzan las investigaciones científicas en torno a la cultura incaica en particular y preincaicas en general van evidenciando diferentes aspectos que sorprenden y maravillan a investigadores y público en general.

La cita del Dr Romero es bastante frecuente en las crónicas legadas por los conquistadores ibéricos, no obstante, pocas veces la información histórica puede ser corroborada con evidencias arqueológicas.

Hace varios años que un grupo de investigadores salteños venimos trabajando sobre el período Tardío e Inca y los resultados que estamos obteniendo enriquecen notablemente el relativamente escaso conocimiento que se tiene sobre los habitantes prehispánicos americanos.

Uno de esos descubrimientos y motivo del presente artículo trata sobre ciertas estructuras ubicadas sobre lomadas en torno al camino imperial que posiblemente sirvieron, como dice el Dr Romero, para transmitir una noticia, o bien, para controlar el movimiento de las personas que estaban bajo el dominio inca.

Sobre las serranías ubicadas al oriente de la Quebrada del Toro, en el Departamento de Rosario de Lerma, Salta, se encuentra un importante tramo de camino incaico que fue dado a conocer al mundo científico por el arqueólogo sueco Eric Boman a principios del siglo XX.

A lo largo de 70 Km hemos descubierto lo que suponemos una secuencia completa de sitios asociados al camino del Inca, que posee una continuidad prácticamente ininterrumpida y escaso deterioro de origen antrópico.

En el recorrido, sobre la margen izquierda de la Quebrada del Toro, registramos un total de veinticinco nuevos sitios arqueológicos, asimismo estructuras con relación directa e indirecta al camino, sobre las cuales no encontramos información en la bibliografía revisada, lo que motivó que generáramos hipótesis sobre su posible funcionalidad.

Puestos de observación en el camino del Inca

El camino del inca transcurre en sentido Norte-Sur por las faldas de las serranías de Chañi sorteando numerosas quebradas y cárcavas por un terreno ondulado y semidesértico, poblado de cardones.

Sobre las lomadas ubicadas hacia ambos lados del camino y en forma alternada detectados unas pequeñas estructuras arqueológicas, de forma circular y asociadas a mojones de roca de variadas dimensiones.

Entre las cumbres de cada lomada hay una distancia promedio de 150 metros, pudiendo establecer un contacto visual optimo.

De haber estudiado estos sitios en forma aislada, no se hubiese podido aportar mayor información ya que deben ser entendidos en su totalidad contextual y dinámica.

Si bien no existe información sobre esta clase de sitios o similares en la bibliografía consultada, y sabemos que no es conveniente en arqueología adscribir o nominar un artefacto o sitio, en primera instancia por su función, consideramos esta posibilidad (interpretarlos como puestos de observación-comunicación) dada las características de los mismos y apoyados en fuentes históricas y una serie de actividades de experimentación.

Experimentaciones arqueológicas

Proponemos como hipótesis, la posibilidad que estos sitios pequeños hayan cumplido la función de puestos de observación o de comunicación visual, apoyándonos en una serie de experiencias realizadas en el terreno en el transcurso de diferentes campañas y tramos del camino incaico.

La experimentación consistió en que dos o más personas se ubicasen simultáneamente en diferentes sitios, tratando de establecer algún tipo de comunicación entre ellos.

Inicialmente se realizaron emisiones de diferentes tipos de sonidos, como gritos, silbidos, golpes con rocas, incluyendo el empleo de una trompeta que intentó reproducir el sonido del pututu que utilizaban los chasquis.

Los resultados obtenidos nos sugieren que este sistema pudo utilizarse sólo en condiciones atmosféricas especiales, debido a factores condicionantes como presencia y dirección del viento.

Por otra parte realizamos experiencias de carácter visual.

En primer lugar hicimos señas mediante movimientos de brazos, resultando positivo sólo en los sitios próximos entre sí, ya que a una distancia superior a 200 metros aproximadamente, los brazos se hacen prácticamente imperceptibles.

Asimismo se estableció contacto visual con espejos.

Finalmente, haciendo flamear prendas de vestir a modo de bandera.

En estos dos últimos casos las pruebas fueron positivas.

Esto podría vincularse con la posibilidad de codificar o significar las señales visuales, pudiendo de esta manera establecer una comunicación breve, rápida y efectiva.

Las pruebas con utilización de espejos, si bien son positivas están limitadas por el horario y la nubosidad.

Experimentación arqueológica: Espectro visible de los puestos de observación, experimentación de comunicación visual entre sitios (escala humana exagerada).


Los sitios identificados como de "comunicación visual o puestos de observación", tienen una continuidad en el contexto arqueológico que cubre todo el tramo estudiado (Morohuasi-Incahuasi) y su potencial de comunicación visual se refuerza debido a la presencia de todos los otros sitios estudiados.

Esto sugiere que un mensaje visual pudo recorrer las decenas de kilómetros que abarca el tramo estudiado en cuestión de minutos.

Esta propuesta de la comunicación visual da apertura a un nuevo campo en la interpretación de determinados sitios pequeños y aparentemente aislados, tan frecuentes en la región montañosa del Noroeste argentino, los cuales son interpretados por algunos investigadores como "lugares sacralizados prehispánicos" o de culto, para la "utilización ritual de montañas andinas de mediana altura".

Estos puestos de observación, desde los cuales pudo ser posible establecer una comunicación visual, es factible que cumplieran también el rol de puntos estratégicos para la vigilancia y el control.

Nuestra hipótesis de la comunicación visual, se refuerza con un valioso aporte de Emilio Romero, quien expresa que los Incas eran "Conocedores profundos de la orografía del país, y de los puntos visibles para la conexión visual de quebrada a quebrada y de valle a valle, las hogueras encendidas en el Cuzco iban transmitiendo la noticia sobre las cumbres andinas hasta llegar a los extremos límites del territorio." (Romero, 1949).

En los sitios propuestos como "puestos de observación", ubicados a escasa distancia entre ellos, no debe haber sido necesario encender fuego para comunicarse, salvo de noche, ya que las personas se pueden divisar de puesto a puesto.

Lo interesante es que la documentación histórica demuestra la existencia de un sistema de comunicación visual a través del fuego, que posiblemente se haya empleado para ocasionales comunicaciones nocturnas.

Señales luminosas se pueden concretar durante el día mediante el uso de superficies espejadas, ahorrando tiempo y combustible en una zona donde la madera es muy escasa y la heliofanía elevada.

¿Los Incas despoblaron Santa Rosa de Tastil?

La cantidad de sitios con rasgos y estructuras interpretados como puestos de observación o comunicación visual, ubicados a lo largo de casi 70 kilómetros de un tramo de camino incaico en la Quebrada del Toro, sugieren que se trató de un sector muy controlado por el Estado que dominaba casi todo el mundo andino.

Pese a las características semidesérticas del lugar, es evidente que la situación fue diferente hace algunos siglos, revistiendo cierta importancia productiva y vinculándose directamente con sitios arqueológicos de los períodos Tardío e Inca, posiblemente con alta densidad poblacional o importancia administrativa, como Ojo de Agua, Morohuasi, Santa Rosa de Tastil, Incahuasi, Potrero de Castilla y Chivilme entre otros.

Consideramos que la presente investigación abre un nuevo panorama para la resignificación e integración de los datos e investigaciones a escala regional, con relación a los sitios nombrados, proponiendo, a modo de hipótesis (a desarrollar en futuros trabajos), que los Incas al dominar la región de la Quebrada del Toro sometieron a las diferentes poblaciones, ubicadas sobre la cota de los 3.000 metros de altura s.n.m., obligándolas a entrar en el sistema tributario estatal y, por lo tanto, a realizar diferentes tareas relacionadas con las actividades económicas, militares y administrativas, entre las que podemos destacar la construcción y mantenimiento de caminos, tambos y estructuras específicas ordenadas por el Estado, asimismo actividades productivas relacionadas con los recursos mineros y agrícolas de la zona.

Uno de estos poblados que posiblemente se vio afectado por la presencia Inca sería Santa Rosa de Tastil, hasta convertirse en un despoblado.

Pensamos que en el tramo estudiado y la región en general pudo existir una estrategia del control territorial, y que la misma consistió en una ocupación y gobierno directos del poder imperial sobre los territorios de las unidades dominadas.

Esto tenía como consecuencia que el Estado asumía la responsabilidad del mantenimiento de la seguridad del territorio imperial y su gente.

Al ejercer el poder de manera directa, las estrategias de extracción y de control del territorio adquieren mayor importancia e implica mayores gastos para el estado.(D'Altroy, 1987).

Esto permite una mejor comprensión de la región.

La misma está vertebrada por el camino del inca, con sitios jalonados cada 1 o 2 kilómetros, asociados con puestos de observación o comunicación visual ubicados en lomadas paralelas al camino, desde donde se tiene un amplio dominio visual y se articula con caminos laterales que se dirigen hacia las minas, campos de cultivo y corrales. Constituye, por ello, un espacio directamente controlado por las autoridades estatales incaicas, que requirió del trabajo de las poblaciones locales, entre ellas, probablemente Tastil.
El Gobernador de los caminos reales.

Grabado de Felipe Guamán Poma de Ayala, nativo bilingüe (1540-1620), cronista de la época colonial.